Mapa Mental - Cómo Hacerlo en 5 Sencillos Pasos

Los mapas mentales son una excelente herramienta de estudio porque permiten memorizar gran cantidad de información, a través de la asociación de ideas utilizando imágenes.

Es una modalidad de enseñanza diseñada por el británico Tony Buzan, autor y consultor educativo, en la que mediante un diagrama se extraen varios componentes de una idea o tópico central, para simplificar la comprensión. Los mapas mentales asocian líneas, formas, dibujos e imágenes y son usados frecuentemente en asignaciones académicas, así como en diversos aspectos cotidianos de planificación.

A continuación te explicamos paso a paso cómo realizar un mapa mental efectivo.

Paso 1: Define y Ubica la Idea Principal

Para comenzar a elaborar tu mapa mental, debes colocar el título del mismo en el centro de la hoja.

El título se refiere a la idea central de tu trabajo que puede ser: “Cambio climático”, “La fotosíntesis”, “Las TICS en la educación”, entre otros. Debe ir acompañado de una imagen que cause impacto y permita al lector saber cuál es el tema, con sólo recibir esa primera impresión del mismo.

Ejemplo: un mapa titulado “Inteligencia emocional” que muestra la imagen de un cerebro y un corazón en actitud de acuerdo o negociación.

Sin recibir más información que esa, el lector asume que se tratará de estrategias para manejar las emociones (corazón) de una forma más racional (cerebro) y, de esta forma percibe la información más importante de manera inmediata, que determinará su interés en el resto del mapa mental.

Por ello es tan importante una buena representación gráfica del título, que no tiene que ser necesariamente muy compleja, puede ser sencilla pero explícita.

Recuerda que también puedes elaborar un mapa mental de forma digital utilizando programas y páginas web.

Paso 2: Organiza los Subtemas

Comienza a trazar a partir del título, en orden de relevancia y en sentido de las agujas del reloj, una serie de ramificaciones gruesas llamadas subtemas, las cuales se refieren a aquellos aspectos generales que brindarán información específica al lector.

Ejemplo: si tu mapa se trata sobre el “Cuidado de la piel” de seguro hablarás de: limpieza, alimentación, cosméticos e hidratación, o tal vez quieras enfocarlo en aspectos como: mañana, tarde y noche. Todo depende de cómo desees estructurar tu mapa, qué tipo de información quieras brindar y en qué puntos enfocarás su contenido.

En esta imagen, el tema es la planificación de una reunión, por ende el primer subtema elegido por el autor fue la fecha de la misma, luego el lugar, y así sucesivamente, siguiendo el sentido de las agujas del reloj para indicar la relevancia.

Nota que los subtemas o ramificaciones principales son siempre palabras claves y genéricas.

Paso 3: Desglosa los Subtemas

A partir de los subtemas comienza a separar información específica ramificación, disminuyendo un poco el tamaño de la letra a medida que plasmas información más puntual, cuidando que siga siendo legible.

Acompaña cada elemento con una imagen o símbolo que la identifique, así como flechas para ayudar a relacionar las ideas de ser necesario.

Puedes desglosar ramificaciones las veces que necesites pero recuerda que la idea es simplificar lo más que puedas el contenido, no deben ser oraciones ni frases largas.

Observa cómo en el ejemplo, a partir de los subtemas, se desglosa información mucho más específica. Generalmente se mantiene siempre el mismo color para indicar al lector que la información pertenece a una misma ramificación.

Paso 4: Utiliza Diferentes Combinaciones de Colores

Es recomendable usar más de tres colores diferentes en un mapa mental para causar mayor impacto en el hemisferio derecho del cerebro y así retener y comprender la información de forma efectiva.

Se sugiere utilizar colores como el rojo y el naranja para el título o el centro de tu mapa mental, colores tibios como el verde y el marrón para las ramas secundarias y colores fríos como azul y blanco para las ramas más lejanas.

Este ejemplo es perfecto para que notes todos esos pequeños detalles que hacen la diferencia a la hora de aprender con los mapas mentales.

Observa cómo cada ramificación es de un mismo color independientemente de las veces en que se desglose. Cada palabra está acompañada de una pequeña imagen o símbolo que hace más fácil al cerebro la asociación de ideas.

Lo más importante es, que a pesar de tener bastante información y contenido gráfico, entre cada subtema y ramificación se mantiene un espacio adecuado.

Adicionalmente, las letras son legibles y poseen un buen tamaño para su fácil lectura, lo que hace que se pueda apreciar mucho mejor la creatividad del autor y que el lector pueda sentirse interesado en el contenido sin distraerse.

Paso 5: Ensayo y Error

Lo interesante de un mapa mental es que produce en el individuo un Brainstorm o “lluvia de ideas”, esto significa que tus ideas irán surgiendo a medida que vayas trabajando en tu mapa, por lo cual es totalmente normal que estés terminando tu creación y recuerdes algún detalle importantísimo que pasaste por alto.

No pasa nada, simplemente trabaja primero con un borrador y agrega cuantas hojas necesites hasta quedar satisfecho con la información plasmada. También puedes guiarte visitando nuestro artículo de ejemplos de mapas mentales creativos.

Recomendaciones para la elaboración de un Mapa Mental

  • Espacio: Es un factor importante tomando en cuenta la extensión que podría tener nuestro mapa mental. Por ello, es recomendable orientar la hoja de forma horizontal para aprovechar el mayor espacio posible.
  • Lectura y comprensión: Necesario para obtener el mejor conocimiento del tópico. Esta fase ayuda a generar las ideas que necesitaremos para plasmar las mejores imágenes y elementos del mapa.
  • Imágenes concisas: Siendo una técnica gráfica de aprendizaje, debes colocar elementos visuales claros que se comprendan con facilidad, comenzando por el tópico central.
  • Ideas principales y secundarias: Prepara con antelación la cantidad de ideas principales que se extraen de la imagen central para tener el aproximado de extensión y cantidad de ramificaciones.
  • Orden: Sigue un orden para la construcción del mapa; que cada una de sus ramas vayan orientadas en sentido de las agujas de un reloj.
  • Curvas: Tony Buzan sostenía que las ramificaciones debían ser curvilíneas pues incentivan al cerebro a pensar de forma más natural.
  • Colores: Usa colores para separar las ideas. Si cada elemento tendrá formas, varía cada una basándote en la jerarquización.
  • Palabras claves: Es importante sintetizar el contenido. A diferencia del mapa conceptual, los mapas mentales se basan en imágenes y no tanto en las palabras, por lo que debes usar términos concisos que ayuden a la comprensión.
  • Herramienta: Teniendo un boceto, será más fácil trasladar un borrador a la herramienta que usarás para construir el mapa; ya sea en papel de gran tamaño o mediante softwares y aplicaciones.
  • Revisión: Asegúrate de que el tópico central se comprenda en su totalidad, así sabrás que tu mapa mental cumple con el objetivo.